sábado, 2 de diciembre de 2017

Colección millennial de amores

recuerdo cuando me encantaba salir
con chicos que me llevaban
del barrio fabril en el que había crecido
hacia los bares y recitales de moda
y conocía Palermo, Villa Crespo,
artistas, ilustradoras, cantautores,
tragos que en mi léxico
simplemente no eran Fernet con Coca
recuerdo cuando me mandaban sus canciones
en links a Vevo
sus dibujos en páginas que desconozco o no sé pronunciar
sus costumbres de amar siempre con estilo
mantener conversaciones dignas de la novela realista del siglo XIX
y despedirnos a la mañana con un café en Starbucks
comentando el cuento de Fogwill que nos había traído
a tal reunión
todos querían ser fotógrafos
todavía no se bien por qué
recuerdo cuando me seducían con videos raros
de entrevistas a poetas que me gustaban
con mitos de construcción erótica
y recitales de Lisandro Aristimuño
o de pez
o de cualquier bandita que se jacte de citar
a alguno de los autores que leí en la facultad
de filosofía y letras
recuerdo cuando nos encontrábamos y
tenían puesta la ropa con la que de día iba al trabajo:
chupín negro, remera de rock, camisa a cuadros
en cambio, yo, de noche
me disfrazaba de posfemme-fatale
algo de color rojo y con el cuidado de siempre
emprolijarme más recto el flequillo.
añoro, de esas épocas
la ingenuidad con la que conocía a las personas
que me gustaban
tengo una colección de amores millennials en los libros que escribo
porque yo también era para ellos el adorno prolijo
y necesario
para caminar por la avenida Scalabrini Ortiz
en azul y negro
y estoy segura
que debe haber también por ahí
miles de historias en dibujos o canciones
sobre mí, la poeta del conurbano
que viajaba en el 60 a Capital

para enamorarse

Consecuencias del ajuste


inflacionario:
sale muy cara la carne
para que vengan todos los días
a escupirte el asado

*
si comés light,
querido,
no es lo mismo que decir
la huelga de hambre
no es lo mismo que decir
hoy no ceno
y negarme la metáfora
de comerse
y besarse

*
¿qué me vas a hacer,
la del kiosquero,
que me cobra dos pesos
por cargar la sube y se queja?
dejame pasar sin boleto,
amargo,
no es que me venga bien cualquier bondi:
yo re espero
pero me subo al que puedo
y si puedo la cargo
*
dale, pegame así,
a lo neoliberal,
a lo larreta con gendarme,
tomame bien fuerte
como medida antipueblo,
como piquetero con palo
avanzando con todo por las laterales
y tratá de dejarte puesto el pañuelo
negrito

que así me gusta más

Deseo #2


quiero que entres a militar en correpi
así dejás de reprimirte
que sueltes la bandera y me agarres a mí
que todo lo que abarca este cuerpo sea

tu espacio de lucha

Cálculos



cada mañana dimensiono
el paso del tiempo
desde el colectivo
7 am
paso por la chatarrería
que tiene dos chapas dispuestas sobre una reja
y se ven más grandes y brillantes que el futuro de
cualquiera que habite este barrio
estoy yendo al trabajo
desde los 18 tengo trabajos en blanco y obra social
fui a la universidad
pago los impuestos
no le debo a nadie
hasta acá, esos eran
los pedidos del nido obrero de donde vengo:
trabajo en blanco y obra social,
y si te enamorás, amontonate,
y si no te amontonás, replanteate el amor
mamá,
papá,
esas cosas ya a las hice o no las quiero
mamá,
papá,
no voy a saber nunca lo que es tener hambre
mamá,
papá,
no es por despreciar,

pero esta vida me aburre

Deseo #1


algún día voy a cumplir con el destino escrito en mi nombre
y seré arrojada por manifestantes
hacia el rostro de algún policía
y voy a implosionarme como un grito
en una calle cortada por la rabia de los pueblos

que no se resignan a estas miserias cotidianas


-M. F. Piedrabuena

La baba (2017)


Para llegar al principio
es necesario rasguñarse la mente
quizás hasta una ajena, y entonces acabar
hacer crecer las uñas de repente
y como Maldoror
                           metamorfosearse.

De la mía va cayendo un aguita
                                                   espesa
                                                   oscura
                                                   chorreante
Se parece a la sangre
           me digo
aunque parece venir de otra parte.

Me veo una herida abierta.
un tajo

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fresco                                                      bello
 como un par de piernas cuando exhalan.

Y me quedó una baba.
Me paro, camino.
me acomodo el pelo
las mujeres me miran en tiempo presente
y yo las miro desafiante
un pie sigue al otro
                                                  constante
                                   pisando
               en la calle

pensar que estoy tan lejos
de cualquier parte

Espero que cambie el semáforo
y espero
porque estoy cansada
las luces me distraen la vista
pero la noche me agota
y la luna cae

Sacudo un trapo que me cuelga
allí lo veo: soy un asco.
como escribirlo con mayúsculas: ASCO
Parecido, sin esfuerzo
se asemeja al espanto.
como mi cara de horror, hace un rato
como mi culpa y dolor, y la baba.
Tenía una bolsa de supermercado en la mano
llena de mandarinas que rodaron
ni bien lo vieron
yo fui todos los animales en acecho
yo soy cazada como salvaje

el veneno tapa mi frente
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el olor deshace mis brazos
un zumbido pequeño y ausente
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se me queda pegado
como una baba
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me miro las piernas de nuevo
y a veces ni pelos encuentro
de tan asustados que los tenía
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allí está la baba
y me subo la ropa hasta el ombligo
despierto y estoy donde estaba
tendida en el suelo contra mi suspiro

¡La boca se te haga a un lado
que esta baba no es mía!
¡Juro que salió de la carne
del hombre de las vías!
lo único que es mío es la herida de mis uñas
donde cargo esa piel muerta
desgarrada, también
pero la baba que chorrea entre mis piernas,
¡no es mía!
y me la llevo directo a la otra vida
la baba transparente se condensa y también seca
y en mi frente bien podrías ver su sangre
¡que tampoco es mía!
no se dio ni cuenta
y en los gritos del desastre
cacé un palo de entre los yuyos
y se lo dí fuerte hasta tumbarse
pegó un grito seco
pero ahí
no había
nadie
¡qué desgracia!
entonces, él
desgraciado
con su navajita me hizo un tajo:
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otro tajo
¡que es el mío!
y me lo quedo
para mí fue redención
porque el dolor ya no me arde
y así se van los hombres cobardes
con el saquito colgando
como si fuera un muerto.

Mientras tanto
en el tajo que me queda marcado
se mezcla con la sangre una baba nueva
que es la mía
los hijos de la historia
nunca imaginan
que su dolor
y su espasmo


vuelven como orgasmos en las cuerpas de las pibas.