lunes, 8 de mayo de 2017

La carne de las revoluciones y los cuerpos de las luchas



I. El guisito

guisito para el invierno
alardea
no le cuenta  a nadie
que se quemó
se cortó
se lloró la vida
picando cebollas
que las detesta
que realmente las odia
porque una vez en la olla
se transparentan
y se pierden
se deshacen
lo desesperan

voy a mojar el pan
en tu salsa combativa,
le digo
como para alegrarlo un poco


II. Las tareas

lo mandaron a bajar guirnaldas
porque es alto y mandado
con los números más claros
aun apetecibles los choripanes en las parrillas
aun con hielo sólido
para las bebidas que nos vienen embriagando
cuento tus tareas para adentro
todos cargan y descargan
cosas, vasos, bicis
entre los saludos
que te dicen compa esto,
compa lo otro
aunque sean desconocidos
nuestros festejos sirven para esto:
imaginar la noche
con el que baja las guirnaldas
seguir el mutuo perfume
que nos llevamos de
transpirar la remerita
o lo que sea, un vestido,
empaparnos, compa,
mojarme en el auge del partido
ir despacito a buscarte
reconocer el humo entre los humos
cuando bailamos todos con todos
prometernos luego vernos en las calles
despedirnos
yo no puedo reclamarte el momento
si nos quedamos juntos,
limpiaremos sillas
barreremos suelos,
nos miraremos en las tareas que nos unen
ya habrá tiempo de soplarle
en la cara al temporal
que nos distrae
o morderle las piernas
o atarlo un día
y entre medio de paros generales y marchas
hacerlo
codo a codo
boca a boca
piel a piel
hacerlo bien
duro
y sin perder la ternura,
claro


III. Las cumbias

el desafío era
elegir cumbias no machistas
para decirte que bailemos
y luchemos mucho
siempre desde una perspectiva de géneros
no terminaremos como los unicornios,
desapareciendo
ni lloraremos
ni me gritarás nada
porque es cierto que se van a acabar las canciones
y llegará el día en que no podremos cantar
ni una
pero mientras tanto
¿qué vamos a hacer con esto?


IV. La parrilla

en la parrilla
sudoroso como estaba
el chico alto que descolgaba guirnaldas
se arma un sánguche de bondiola
se lo lleva a la boca
y como cayéndose
un pedazo se descuelga
de entre los panes
pero atento,
el chico, rápido
con los labios abrillantándose
lo atrapa con la boca
lo mastica en el aire
como bestia

yo quiero que haga conmigo
todo eso


V. La remera

en vez de la remera de siempre
tenía la del partido
blanca, nueva, sublimada
en su talle
con las mangas arremangadas
y los brazos hechos carne
quise devorarlo
aunque las dimensiones que me gustan
sean la mayor parte de su vida
la fuerza de trabajo de otros que lo explotan

por eso creo en este proyecto revolucionario,
he decidido:
que se saque la remera
y que socialicemos las herramientas
de su hermoso
cuerpo
militante


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