domingo, 24 de abril de 2011

El paria




Durante años me contaste historias
Que nunca me atreví a narrar.
Escribo un punto aparte y tu voz se asoma
entre las venas de tus sienes
llenas de sangre.
Porque las vocales se disuelven en la voz
y los sonidos se desatan en tus furias
los recuerdos reprimidos y extenuantes,
las penurias heredadas
en mi duda.
¿Dónde estás hoy que no te puedo ver
entero?
¿Dónde se fue el niño que soñó ser marinero?
¿Dónde quedó ese viaje de la cáscara de nuez
que tus ojos llenos de cristales
me dicen que sé tan poco
de vos,
mi padre?
Quería contar la historia
de cuando fuiste a la guerra
y las manos se me endurecen
como si se congelaran de frío
y entonces entiendo y revivo tu muerte:
Tu carácter fuerte;
dijiste “morí allá mil veces” y “acá por ustedes vivo”
y yo digo que naciste de tu madre dos veces:
en algún un lugar en el Tigre
y en algún otro que está lejos.
Reformulo:
Paria.
No exiliado: de ningún lado.
Paria: muerto vivo.
Paria.
No muerto: vivido.
Paria: el que sacude el extremo más chiquito de la tierra.
Paria: el que perdió todo, el que deambula.
Paria: al que su patria traiciona y anula.
Padre, ¿qué excomulga la muerte
de tu vida, padre?
¿Qué pensás de la agonía de los parias, padre?
¿Qué hay con el silencio y el rencor, viejo?
¿Por qué el 2 de abril da vergüenza a todos
y a vos casi te cuesta el pellejo?
Viejo, ¿qué carajo fuiste a hacer allá, tan lejos?
Viejo, ¿qué tesoro inigualable,
patria inexorable,
qué pedacito de ternura,
qué sirenas te cantaron
para que amarrado a tu barquito de papel
te jugaras el cuerpo, viejo?
¿Estabas maniatado? ¿Te llevaron preso?
¿Te lavaron el cerebro esos militares?
¿O eras vos uno de ellos, viejo?
Me confunde, la historia, sabés.
A mí me enseñaron
en el colegio
que las armas matan
y que las botas hacen sangrar a las mujercitas
y que el cuentito de la guerra que me contaste
cuando tenía tres, mientras vos leías y nos hacías un té
eran mentiras.
Que fue el chiste de un señor borracho
que un día dijo “que vengan”,
y vos fuiste sin dudarlo.
Que en realidad era para hacer reír a una reina
de un reino muy, muy lejano…
Pero qué se yo.
Vos me decías que la tierra es el honor
de los hombres
y que la patria se defiende
con la carne
y que la carne alimenta
a los países
y que la Argentina es mi pedacito de carne.
Se me pone la piel de gallina,
sabés,
porque ahora soy más grande
y no me podés mentir
tan descaradamente.
Yo sé que en ese cuentito te faltaron datos
Porque tanta voluntad de sacrificio ritual
no podías tener con diecinueve años.
Porque el honor no mueve a ningún hombre
y la tierra es polvo en los zapatos
y coraje es levantarse temprano,
y la historia es un recuento de hiato.
Viejo, te veo queriendo amarrarte el corazón
para olvidar la sensación y el daño
para amordazar los recuerdos latentes
de cuando te levantás a la noche
porque ves a tu compañero herido
en el jardín del frente
y entre las flores y el pasto
 no hay nadie.
Padre, te veo tomando pastillas
para dormir tan pocas horas
y sacarte el ardor del viento
de los huesos
que dan gritos
desde un alma
más profunda que el océano,
multiplicados en eso que dicen
es stress post-traumático.
Pa, te veo levantarte cada día
lavarte la cara y llevarla a la calle
ocultando todo lo que es fantasma,
mirar al mundo extrañado,
abatido, envejecido,
secuestrado del tiempo.
Y finalmente te veo
queriendo vomitar una sangre
para limpiar la verdad inalterable de tus ojos
que repiten a fuego alzado al cielo:
“Si valió la pena me preguntan.
Pelear por Malvinas fue el privilegio.
Mi única condena fue volver.”
Escucho.
Entonces como hija
puedo resolver
que la historia que me cuentan no es mentira
sino ficción,
y que todo lo que digas
lo voy a llevar a donde la escritura transcriba
y se haga justicia el eco de vos.
El muerto viviente de la guerra de Malvinas.
El ex combatiente de la patria que lo olvida.
El sobreviviente de la historia argentina.
Quien quiera y lo siente,

repita su voz.
.-..-.


(Mi viejo, el segundo de izquierda a derecha.)

5 comentarios:

Gonzinko dijo...

Sabes que sos buena en esto?? Por otro lado digo, que si las malvas fueran nuestras, serian un puñado mas de argentinos medios cagados de hambre. Se mueren en chaco, imaginate mar adentro. Que se yo, por ahi yo hablo al pedo

Quappi dijo...

No es argumento el de "serían un puñado más". El problema es otro. Ahorrarse las miserias a veces significa multiplicar los dolores.

J.I.M.S. dijo...

Ufff... buscando la historia de Quappi me encontré este poema,
como respuesta a eso que a veces resuena adentro: "¿Para qué sirve la poesía?"
Pues para hacer caer de culo a un humilde lector.
Hay dolor en la historia argentina. Lo palpamos, lo tocamos, nos atraviesa a diario.
Y buscamos respuesta donde sea.
Como nos salga.
Mientras tanto, tenemos buenos poemas.
Salú!!!

Maku dijo...

Quappi, señoras y señores. ♥

Teo Valdés dijo...

¿Y cuándo se publica el libro de poesía quappiera?