lunes, 6 de mayo de 2013

Cosita tierna


¿Qué es la vagina, para vos? (Me pregunta Vero)

Sin poder contestarle empiezo a ordenar oraciones
que hasta parecen un chamuyo interesante
sobre huecos, agujeros y ausencias.
¿Qué voy a saber yo sobre la vagina
si nunca conocí su himen,
y me parece una palabra grotesca
siempre tan cerca de la horfandad?
La vagina es un estado de la mente,
es una consecuencia directa de mis actos,
una catástrofe cuando escribo.
(Vero es psicóloga y lo sabe.)
La vagina está encerrada y esculpe sus propios hábitos.
Me cuenta secretos y no me gusta escuchar lo que me dice
y por eso no le llevo el apunte.
A veces creo crecerme un pito y resulta que es el clítoris pequeño
que se agranda, se hace el vivo
cada vez que encuentra un contrincante Pene.
Se parecen, pero no son lo mismo, y ahí tengo que improvisar.
La vagina con su clítoris es como Aquiles y su talón,
mitad humano y mitad dios,
se sobrevive bien.
Tampoco es cuestión de llamarla por su nombre,
tal vez por lo que personifica y sostiene en su coherencia
se parezca más a un suicidio
un suicidio espantoso de todas mis certezas
y de todos mis deseos.
La vagina se me escapa de las manos -literalmente-
cada vez que se pone a llorar.
Yo la dejo, pobrecita,
la chichi, cosita tierna.
Algún día, tal vez se envuelva en sus propios dientes
y se le caigan,
puede que también otro día se muerda la lengua
y empiece a ser joven y linda como la imagino.

1 comentario:

Julián dijo...

Nunca me hicieron una pregunta tan particular...
Pero si me la hacen, contesto con este poema.