jueves, 25 de julio de 2013

El ángel exterminador



Me siento confuso. ¿Qué sucede aquí?
No sé cómo hemos podido llegar a esto,
pero todo tiene sus límites.

"El ángel exterminador" (Luis Buñuel, 1962)


¿Hay algo más sincero que la poesía? Yo me pregunto a veces si las palabras que terminan versificadas en un poema no son más que intentos desesperados por ayudarte a comprender el mundo. No sé por qué querés entender a las personas, no sé por qué elegís que yo me meta en tus asuntos, pero de una manera u otra, terminás escribiendo sobre eso.
Las emociones son un universo distinto, donde uno puede pasar y saludar, o quedarse perdido bastante más tiempo. Lo mismo pasa con los colectivos. Los esperamos bajo la noche y el frío, un rato hasta que pasan y los tomamos, o dejamos pasar varios, nos prendemos un cigarrillo y el calor entre los dedos se enciende como un reloj marcha atrás, vemos las puertas cerrarse y abrirse, los motores rugir como máquinas también del tiempo, y la elección de tomarlos es solamente nuestra.
Y eso nos pasó varias veces. Las otras veces que nos veíamos, también eran así. ¿Qué te trajo hasta mi cama, pequeña?  ¿Seguimos en la película? ¿Te puedo abrazar? Yo digo que nos sigamos viendo, hasta que nos lastimemos. En ese caso, no tendríamos que vernos más.

Si me preguntás qué viene primero, el arte o la experiencia, yo no sé qué contestar. Hay arte si hay experiencia, pero también hay experiencia artística, y se parece mucho a lo que hacíamos cuando charlábamos en las paradas de colectivos, sabíamos que estábamos nutriendo un artefacto maligno, una máquina de descifrarnos. Lo que pasa es que te estoy educando. La literatura es el único espacio en donde uno puede decirlo todo. ¿Y sabés quién dijo eso? Derrida.

Todas las mujeres a las que me acerco, salen lastimadas. Hay cosas en las personas que resultan inexplicables cuando las miramos fijo. Creemos que entendemos todo, racionalizamos y damos soluciones, pero son tremendamente misteriosas. Ese es el efecto que causás y me encanta tu enigma, me encanta cómo contestás, sos impredecible. Pero te saqué la ficha al toque, desde el primer día. El secreto que habías escondido entre tus dientes y mi cuello, entre tus uñas y mi espalda, entre tu mano y mi cara cuando me echabas contra el sillón, o la cama, y despacito me dejabas acercar a tus entrañas furiosas que estaban tibias y sensibles, y notando mi respiración desde mi boca, te metías como por un túnel y seguías buscándome a mí dentro de mí mismo, donde no cabía más nada.

Cosita, el miércoles me tuve que ir más temprano porque me peleé con mi Hada Madrina, ya lo sé, te habrás enojado conmigo pero quería que supieras que tu mensaje lo recordé. Vamos a vernos pronto, en la medida en que mi trabajo lo permita. Tengo ganas de verte y que te quedes a dormir, tengo otro desafío nuevo para vos y me gustaría verte con el disfraz. Por cierto, sentarme al lado tuyo fue divertido. Sos graciosa. Te quiero.

Cualquiera que sea el motivo, siempre va a haber una excusa mejor para retrasar el momento de subirte al sesenta. El frío está calando los huesos, casi siempre lo mismo, ¿me das la mano? ¿te puedo acariciar? ¡Cómo te gustan los mimos! ¡Es increíble! Me gusta estar con vos. Sos como un gatito. Te quiero cuidar.

Algo del orden de la expresividad desmedida tenía que ver con nuestras conversaciones y nuestros encuentros. La piel era el espacio más habitable de toda la habitación y la conversación era la cosa más inevitable cuando venías a casa. Tenemos un sexo cósmico.

Pero no podemos ser pareja. No podemos tener ningún compromiso. Quiero que te pongas de novia con algún chico, mejor. Y a esa mina me la quiero coger, me la quiero garchar primero que nadie, y la quiero tirar contra la pared y romperle todo, ¿te imaginás? Propongámosle un trío, yo creo que le va a gustar, a mí me encantaría, me la quiero re bajar, y coger, me la quiero re coger a ella y a vos, Cosita, ¿entendés como es? Es que me encanta estar con vos, sos muy sexual, aunque me da ganas de acariciarte, eso no me pasa con todo el mundo, ni siquiera con las otras minas con las que me acuesto, me hacés sentir eso, ganas de acariciarte, y cuidarte, porque me gustás. Sos tremenda, ¿sabías eso? Sos una pendeja de mierda, vení a recitarme poesía al oído, dale, me encanta el sexo con vos. ¿Te pusiste de novia con el de derecho? No te enojes, Cosita, es lo más romántico del mundo querer que te pongas de novia con otra persona, me gustaría verte de novia, sabés, tenés que buscarte un novio que te acaricie, ¿ves cómo te gusta que te acaricien? Es incríble lo que te encantan los mimos, te quedás quietita y acurrucada, sos una cosita tierna. Quién hubiera dicho que detrás de esa actitud de chica mala iba a estar esta cosita. Dale, ponete de novia, que sos linda y vamos a vernos en paradas de colectivos porque es romántico y es más fácil conversar. Yo te quiero educar, el frío del invierno saca nuestras mejores charlas,  y quiero tenerte así personificada para mí, quiero que me digas lo que pienso y quiero que te quedes quietita. Haceme sentir querido, haceme sentir persona. No quiero que me gustes pero como somos personas voy a acompañarte hasta que te vayas.

Hoy tuve un mal día, pequeña. Veo que pasan los días y no sé cómo salir de mi casa. Quiero tener las cosas claras, y no sé por dónde empezar. Siento que exploto, o que subo muy alto y después bajo muy lejos. Me gustaría tenerte acá al lado para que hablemos, tengo ganas de verte, ¿cuándo venís a casa? Acordate que me tenés que regalar el cuadro que me prometiste, no quiero más poemas. Estoy cansado. Quiero parar. ¿Cómo se hace para parar? Quiero dejar de ser Don Draper, Cosita, ya no soy más el ángel exterminador, pero no sé cómo parar. ¿Qué se hace? Me estoy por ir a dormir y no dejo de pensar en lo que va a pasar mañana, quiero estar en paz. Quiero parar el mundo y tocar el timbre y bajarme, pero no me sale. Ser adulto es un bajón. No quiero hablar diferente, odio vestirme con trajes, tengo uno solo además. Ser adulto es difícil, hay que reorganizar todo, y aceptar una existencia en la que tenés que dudar de todo lamentablemente. No me creas, Cosita, no me creas nada.

Me gustan nuestras conversaciones. No sé siquiera por qué no puedo dejar de escribirte. A veces hay mucho drama, pero nos gusta eso, ¿no? Me conectás. Me conectás a 220, el otro día cuando te decía que el único mundo verdadero es el de las emociones, lo entendiste perfectamente, eso es porque conectás a las personas, ¿no te das cuenta? Me hacés sentir cosas, sos una pendeja tremenda, además me encanta tener sexo con vos, ¿cuándo nos vemos? Vení mañana. Vas a venir mañana, ya lo decidí.

Cuando entiendas que yo tengo el poder, vas a llevarte mejor conmigo. Soy el adulto, te lo digo porque te quiero. Cuando entiendas que vos hacés lo que yo digo, vas a saber cómo actuar. Tenés que empezar a verlo, Cosita, se hace lo que yo ordeno, y cuando te digo “nos vemos” vos me vas a decir que sí. Estuviste, cuánto, ¿dos semanas esperando el colectivo en el frío? Sos una pendeja muy grosa, pero el que tiene el poder soy yo. Es que es así, es algo natural, a donde voy, siempre tengo el poder. Y no podés contra eso, y te quedaste esperando el colectivo conmigo, ya sé, me victimizo, mucho drama, ¿no? Un poco de tierno tenía todo, pero vernos en las paradas de colectivo era un garrón. Sin embargo hacías lo que yo te decía, yo quería tirarme encima tuyo y sé que vos también, y yo no lo hacía porque no entendía nada, y me estaba probando no hacerlo, pero vos no lo hacías, me hablabas de los muros invisibles y yo tenía el control. Pero esto es lo que me provocás. Quiero ser tuyo. Quiero ser de tu propiedad. Quiero ser tu esclavo.

No sé qué me pasa con vos, no sé qué es esta relación extraña que tenemos. Pero no te enamores de mí, ¿eh? Si te enamorás de mí, te voy a mandar a la mierda, y yo quiero ser tu amigo. Aunque tengamos una relación extraña. ¿Podríamos darle alguna forma? Pero sin ser pareja, yo quiero verte y me encantás, me gusta dormir con vos. Te extraño. Pero no te enamores de mí, Cosita, por favor te lo pido, no te vayas a enamorar.

El otro día te tuve miedo, sí, sos tremenda. No sé si miedo; respeto, cuando decís algo, me sale respetarlo, aunque al otro día te hable como si nada y haga lo que quiera, vos también hacés lo que querés, me decís que llegás a las ocho pero vas a venir a la hora que se te antoje. En cambio yo te tengo un poco de miedo y de respeto, por eso si me decís que no te tengo que hablar, no te hablo, y no te hablé, ¿te diste cuenta? Te respeté tu espacio, porque te tengo un poco de miedo, y eso me gusta de tu personalidad. Entonces te vine a esperar acá, a la parada de colectivo, porque sabía que ibas a estar, pero si querés que me vaya me voy. Iba a tomar algo con unos amigos, pero tenía ganas de verte, te extraño. A veces cuando te enojás no te entiendo, te ponés refuriosa y me cuesta saber qué te pasa. Es que ponés esa cara, una cara de estar odiando y disfrutando el momento al mismo tiempo, como hacés ahora, me mirás y yo no sé si me tengo que ir o me tengo que quedar, ¿qué hago? Quedan pocos días de colectivo obligado, cuando dejemos de vernos en paradas de colectivo, ¿te puedo venir a buscar acá? Yo sé que todos los viernes vas a estar en Cabildo y Juramento esperando el sesenta y yo te voy a venir a buscar y vamos a charlar, o si no te gusta lo del colectivo, podemos ir a tomar algo a un bar. No sé, es ridículo, es una idea, quiero que nos sigamos viendo. Pero qué relación, qué tipo de relación podemos tener nosotros. Yo estoy en un momento extraño de mi vida, y vos tenés que hacerme caso, te tenés que poner de novia y dejar de verme, ¿para qué querés estar con un tipo como yo? Te rodeás de gente depresiva, ¿te diste cuenta que tenés amigos todos locos o depresivos? Vos no sabés cómo soy en realidad, mi vida es un caos, no me conocés, pero es raro, porque hace poco que nos vemos y me conocés mucho, es increíble como ves tanto, ¿cómo hacés para ver tanto? Yo no digo que seas como un espejo, no quiero que pienses eso, no sos un objeto para mí, Cosita. Pero dame la mano, dale, somos personas, ¿te puedo educar?

La primera vez fue la única vez que tuvimos sexo racionalmente. Después se fue todo al carajo.

Estoy cocinando milanesas. No sé si te enoja, es mi quehacer cotidiano. Me gusta compartirlo con vos, ¿te enoja? Somos amigos. Pero te quiero. Hoy estoy cansado, decidí resolver mi historia y quiero estar bien. Pero para eso tengo que estar solo, no podemos compartir nada. Quiero saber qué te enoja. Hoy me crucé con una mina que no veía hace años, está refuerte, le pedí que se case conmigo, y me dijo que sí. Es que se me da fácil esto con las mujeres, tengo mucha suerte con las mujeres. Porque soy lindo. ¿Vos tuviste sexo el fin de semana? ¿En qué anda todo con el abogado? Me dijiste que te gustaba. Vos me gustás. Desde mi ex que no me gusta nadie como vos, sos linda. Pero no podemos tener una relación, Cosita. Dejemos pasar un tiempo, a ver qué pasa. Va a ser lo mejor.

Estaba de muy mal humor, qué bueno que viniste. Me hacés bien. Me gusta verte, sos lo más, ¿sabías? Ya sé que te molesta que te diga así. Me gusta hacerte enojar, despeinarte, moverte el flequillo. Dame un beso. ¿Por qué no me querés dar un beso? Siempre hacés lo mismo, ¿te lo tengo que dar yo? Mirá lo que hacés conmigo, sos una pendeja tremenda, ¿quién era tu amiga, de la que me decías?¿Está buena? Decile de hacer un trío. ¿Te puedo abrazar?

Me calentás, quiero hacer lo que vos digas, quiero responder a tus órdenes. Me calentás, pendeja, ¿no te das cuenta? A veces pienso que soy un objeto para vos, no sé si te gusto realmente, pero me recalentás, me encanta coger con vos, sos tremenda, y encima tenés veintitrés, a los veintisiete vas a ver cómo te va a gustar tener un látigo en la mano, y vas a ser imparable, sos muy grosa, escribís muy zarpado, no le digo halagos a todo el mundo, sólo cuando son merecidos, y escribís muy bien, y me encanta cómo pintás, me tenés que traer tu cuadro, en serio te digo, quiero ser tuyo, hacer lo que me digas, porque me gusta estar con vos, y es lo que me producís. ¿Me chupás un poco la pija? Quiero sexo oral.

Te encanta la lucha por el poder. Siempre querés tener el poder, pero más te gusta luchar por eso, es increíble. ¿Querés cerveza? Dale, drogate un poco, te quiero ver desordenada, nunca te ponés en pedo vos, el porro no te hace nada. Yo fumo un poco y me pega en seguida, te debés estar riendo de mí. Escuchá este tema, esto es música de la era de la música, vos sos muy chica, seguro no entendés. Pero te estoy educando en esto también, ¿lo conocías? Bueno, pero seguro vos no creciste con esto, dale, drogate más así te veo desestructurada y linda. ¿Me das un beso? Pero no me muerdas, está prohibido morder. No me muerdas, porque me gusta. Me encanta. Me encanta que hagas eso. ¿Cómo sabías, pendeja?

Escuchá las sirenas. Es porque se acercan las elecciones. Cuando yo sea gobernante de todo esto, voy a prohibir las sirenas, y se va a hacer todo como yo diga.

Vamos a vernos el fin de semana, porque antes no puedo. ¿Por qué no confiás en mí?¿Qué es lo que no me creés? No logro entender por qué te ponés así. Vas a hacer lo que vos quieras conmigo. Pero nos vemos el finde, antes no. Vas a tener todo el poder sobre mí. Pero no vamos a tener un compromiso, nunca lo tuvimos, nunca lo tendremos. Vas a saber lo que es tener el dominio total sobre una persona. Pero de mí, no vas a tener más nada.

Puede ser que me contradiga, nunca dije que no tuvieras razón. En lo que te equivocás es cuando decís que no te quiero, sí te quiero, somos personas, ¿cómo no te voy a querer? ¿No querés vos a la gente con la que pasás tiempo? Vos sos linda, ¿cómo no te voy a querer? Además me gusta cómo sos, sos lo más. Pero lo único que temo es cuando escribís. Tengo miedo de levantarme un día y encontrarme con un poema que diga absolutamente todo lo que hicimos anoche y no pueda entrar más a dar clases. Eso sería terrible. Es que sos poderosa, y tenés que aprender a controlar tus poderes, eso hacen las heroínas. Por eso tengo miedo, es lo único a lo que le tengo miedo. Pero te permito que escribas sobre esto.

Somos amigos. Llegué a esa conclusión, somos amigos. Ayer hablé con mi ex. Mañana veo a mi futura esposa. En un rato tengo que ir a comprar a la avenida, avisame cuando estés viniendo. Pero eso es bueno, que seamos amigos. ¿Qué pensabas que iba a pasar? ¿Te enojaste, Cosita? Bueno, te entiendo. Nunca dije que fuera a ser diferente. En el fondo te quiero seguir viendo, pero no me voy a morir si no lo hacemos. Me gustás y quiero dormir con vos, pero me da lo mismo si es hoy o mañana. Quiero tenerte para mí, y quiero ser tuyo, pero no vamos a estar juntos. Y me hubiera gustado que me conocieras en otra época. Porque el cuento que escribas va a ser terrible. 

3 comentarios:

Capitán Gárgara dijo...

Flor, esto es genial.

Rocío FoxyLady dijo...

Muy bueno... me pregunto si es ficción... En tal caso el tipo se llama Mauro? jaja. Saludo

Quappi dijo...

Jajaja, no, Mauro no.